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Nacionales

Charlas de Quincho, Lunes 6 de Agosto

Map of the Río de la Plata, showing cities in ...

Map of the Río de la Plata, showing cities in Argentina and Uruguay. (Photo credit: Wikipedia)

Los fines de semana del Uruguay con argentinos, que fueron siempre una dicha, se han convertido en un martirio para el Gobierno de ese país. Por segunda vez en días de descanso la administración de Buenos Aires atizó a José Mujica con otro comunicado de rajadiablos en el cual le reclamó, no ya que esclarezca lo que quiere con el dragado del canal Martín García, sino que le quite el fuero diplomático al negociador de esa parte en el entuerto, para que siga la investigación en Buenos Aires por el ingreso de dos autos Porsche cuando era embajador ante la Argentina. Es lo más parecido a buscar romper las relaciones, por lo menos en el terreno administrativo. El Gobierno uruguayo había dicho que iba a llevar a la Justicia la trama que disparó la mención de la palabra «coima» (o alguna de sus metáforas, ya se verá) en una charla entre un diplomático argentino y ese funcionario, Fernando Bustillo, en un almuerzo en el Jockey Club. Desde Buenos Aires, la respuesta fue más dura que hace una semana, cuando un comunicado de Héctor Timerman se preguntaba, de manera retórica, «¿Quién protege a Riovía?», sobre la empresa que tiene desde hace doce años ese trabajo que cuesta entre 14 y 21 millones de dólares al año, y que pretende continuar con la participación, impugnada por Buenos Aires, en una licitación que está abierta. Ahora, el nuevo comunicado de Timerman le reclama a Montevideo que responda a la citación que le hizo la Justicia argentina sobre su relato acerca de ese almuerzo en el cual dice haber escuchado una mención de sobornos del embajador Ricardo García Moritán. Del lado uruguayo, este gesto quiere el acuerdo al que llegaron, en la semana que pasó, Cristina de Kirchner y «Pepe» Mujica sobre salvar la realización de esos trabajos, pero sumir el debate en el silencio, especialmente de los cancilleres que se cruzaron ya una decena de comunicados en menos de un mes. Nadie cree en serio que Timerman firme algunos de estos comunicados sin la autorización de la Presidente, que permaneció el fin de semana en Santa Cruz, pero con los teléfonos abiertos para instruir al ministro sobre lo que debía respondérsele al Uruguay.

Lo que nadie dice en la superficie es por qué esa leve mención no probada de que «hay un millón de dólares» por ese contrato (frase que dice haber escuchado Bustillo de García Moritán en presencia de un empresario del grupo Riovía, que nadie ha dicho hasta ahora quién lo había invitado al Jockey) ha escalado hasta convertirse en otro motivo de pelea entre los dos Gobiernos, que contradice las expresiones permanentes sobre amor eterno. Lo vamos a decir aquí porque los funcionarios se niegan a revelar sus pensamientos ocultos. De la parte argentina, la hipótesis es que hay intereses en el Uruguay, no sólo del oficialismo sino también de la oposición lacallista, que los ligan al grupo y buscan la continuidad de esa empresa en el dragado. Para eso, en las reuniones de la Comisión Administradora del Río de La Plata, la representación que encabeza Bustillo buscó que no hubiera licitación, sino un concurso de precios para la continuidad del contrato Riovía. Eso consta en las actas de esa comisión que este fin de semana pidió Timerman que se revelen. El 4 de mayo pasado esa comisión resolvió que no habría concurso sino nueva licitación, y 24 horas más tarde, una revista uruguaya publicó el relato de Bustillo que generó la pelea. Esa publicación buscaría que la licitación se frustrase y que se prolongase -como está estipulado- el compromiso de Riovía. Nada de esto es fácil de probar si el tema termina en los tribunales, pero salpica a todos, desde los funcionarios de Mujica, a algún opositor que fue presidente, y de paso -algo que no está fuera de las intenciones- a algún funcionario argentino, o a algún sindicalista. El gremio de Dragado y Balizamiento de Juan Carlos Schmidt está alineado con el ahora opositor Hugo Moyano, y alguna esquirla podría llegarle si se supiese algo tenebroso del tema que, se repite, es difícil que salte. Si esas actas de la CARP llegan a conocerse, como pide el Gobierno argentino -bastaría que su presentante Hernán Orduna lo reclame- sí se conocerán algunos deslices argumentales sobre la puja entre llamar a licitación o quedarse con un concurso de precios. También llegarán al público algunos excesos verbales de un funcionario uruguayo hacia otro argentino al tratarlo de «pajero», palabra que motivó una discusión sobre si debía constar en actas. No se consignan los nombres de los protagonistas de ese cruce porque hieren a la dignidad del insultante y del insultado, que renunció a su cargo en la CARP, hecho que festejó su contradictor en diciembre pasado con rondas de champán en una fiesta en Punta del Este. Simpatías de las relaciones internacionales en las que a veces domina el viejo dictamen de que a un Gobierno le conviene siempre lo que no le conviene al otro, algo no escrito pero que suele dominar sobre los juramentos de unidad e integración en los que pierden tanto tiempo los políticos. Intenso y estridente este entuerto que se agravará si el trámite del dragado se interrumpe y queda embancado el puerto de Montevideo.

Fue semana de cumpleaños, formato que favorece el quinchismo político porque las celebraciones personales habilitan acercamientos que, bajo otras miradas, serían capciosas. El más rutilante fue el cumpleaños 50 del intendente Gustavo Posse, que festejó con cerca de 500 invitados en un salón que está bajo una de las tribunas del hipódromo de su ciudad. Parecía una fiesta de casamiento con el ingreso del celebrado junto a su esposa, la jueza de familia María Fernanda Novo y sus hijos al ritmo de un marcha bajo luces y papelitos, como si se tratase de una boda. Convivieron en esa fiesta socios de antes que ya no lo serán, como Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez, en mesas separadas, y un lote de radicales de todas las variedades, pero que se referencian en la personalidad del alcalde, a quien imaginan en alguna oportunidad como candidato por lo menos a la gobernación de Buenos Aires, como el exgobernador de la Capital Enrique Olivera (además presidente del Jockey Club que administra ese hipódromo), Enrique Nosiglia, Miguel Bazze (presidente de la UCR local), el presidente de Boca Juniors Daniel Angelici, dirigentes provinciales como Aldo Menzi, Mario Espada, Mario Barbieri, Carlos Oliver, Carlos Ulises Oreste (intendente de Pringles), el diputado nacional Mario Barbieri, y observadores externos, como el diputado Gustavo Ferrari, infaltable en todas las mesas de De Narváez), el excandidato José Scioli o el fiscal de la casación Raúl Plee, quien crece en gravitación porque le trasladan cada día causas más importantes que pueden ponerlo de nuevo en la vidriera.

Este lote de políticos fue minoría entre los centenares de amigos, funcionarios y familiares de Posse, cuya fiesta alcanzó momentos de fruición cuando se proyectó un clip con una imitación, protagonizada por familiares, del legendario video «Thriller» de Michael Jackson, desopilante porque se filmó al ritmo de una canción que relataba momentos de la vida del intendente. No fue una rareza sino una característica de muchas de las fiestas de políticos, que reflejan el sectarismo criollo: casi no hubo peronistas, y eso que Posse ha construido su prestigio y su poder en el distrito jugando con todos y con una apertura poco común en la política. Sí fue novedoso verlo a Posse bailando en el centro de la pista, algo que completa su imagen, habitualmente retraída, hasta tímida, y bien de bajo perfil. Que hubiera minoría de políticos explicó ese despliegue rítmico que demostró por primera vez en público. Ricardo Alfonsín, por ejemplo, mantuvo su estilo compuesto y no saltó a pista, como sí lo hizo De Narváez con su mujer Agustina Ayllón -se entiende, siempre ha sido un hombre de vidriera-, pero no pudo reprimir seguir el ritmo de la noche jugando con los cubiertos sobre la mesa como si fueran baquetas de una batería. Es lo más que se permitió.

Con tan variadas presencias, los diálogos en las mesas fueron también muy distintos en temas. Olivera, por ejemplo, contó que venía de una cumbre asiática de hipódromos de esa región en la cual por primera vez fue invitado a hablar un latinoamericano. En esa región del mundo está el 40 por ciento del juego del mundo, mientras que en la Argentina está representado apenas el 0,5% de esa actividad, pero sufren las mismas tribulaciones del negocio del turf, que es uno de los juegos más caros de realizar, pero que los países sostienen porque tienen un gran poder de multiplicar trabajo. En la Argentina, contó, cerca de 600 mil personas viven del turf directa o indirectamente. En Asía, muchos hipódromos han debido abrirles espacio a los casinos y a las tragamonedas, como en el hipódromo de Palermo, pero a los concesionarios se los obliga a mantener el juego de las carreras. Eso, contó, no existe en San Isidro, circo que recibe una compensación por no tener tragamonedas. ¿Y la política?, le preguntaron. Hago política ahora acá, sonrió.

El otro tema que dominó en algunas mesas, por la presencia de enfermos bosteros como Angelici, Nosiglia o el fiscal Plee (es uno de los colaboradores de Carlos Stornelli en el área de seguridad en la directiva del club), fue la situación de Boca Juniors. Venían todos heridos de la derrota 0-3 con Quilmes y fueron acosados con preguntas sobre el nuevo enigma criollo: por qué en un mes el equipo imbatible y admirado por todos parece una murga sin conducción. Angelici, que es radical de la línea Proa, es decir macrista, trató de llevar la charla a esos temas porque si algo no puede hacer es abrir la boca sobre asuntos herméticos, y podría provocar una crisis si aventurase alguna explicación o, peor, algún pronósticos. Entre sus interlocutores primó la idea de que el «coach» Julio César Falcioni entró en zona de emergencia por la intención de un grupo de jugadores de actuar a la baja para precipitar su renuncia. Algunos contaron que, en Venezuela, hubo una discusión fortísima con algunos jugadores que pertenecieron a la «mesa de Riquelme», pero a los que les ha quedado sólo la inquina con Falcioni. En esa discusión se habló de todo, desde táctica de juego hasta reivindicaciones gremiales, como el reclamo de los jugadores contra el método del coach de concentrarlos durante dos días antes de cada partido, algo que creen es una mortificación innecesaria. La charla derivó a otros arrabales futboleros, como la coincidencia en que Juan Román Riquelme no vuelve más, aun cuando se vaya Falcioni y que la recuperación de Sebastián Battaglia, alguien que podría ser el conductor del equipo en la cancha, está más lejos de lo que nadie imagina.

Algo hubo sobre política ajena, como el comentario sobre la firmeza del exgobernador peronista de Santa Fe Jorge Obeid, en la campaña para ser el candidato del PJ a primer diputado nacional el año que viene. Recorre la provincia y le ha puesto un interrogante al acuerdo que pudo haber con Agustín Rossi, quien también pretende ese puesto a la cabeza de lista, porque le toca renovar la banca. La exvicegobernadora María Eugenia Bielsa les ha facilitado la disputa porque anunció que seguirá como diputada provincial hasta 2015 porque, alardeó, los mandatos los quiere cumplir completos. Con tanta música llegó otra evocación santafesina, la de la senadora Roxana Latorre, quien participó de la fiesta de despedida del saliente de Rosario, Elías Soso, en el salón Metropolitan de esa ciudad. Cuando actuaba un conjunto de tango en el escenario, aceptó el desafío de uno de sus integrantes de subir y bailar un tango. Lo hizo con despliegue técnico digno de una profesional, algo que gatilló comentarios sobre la oportunidad de que buscase un lugar en «Bailando por un Sueño», o en una remake de «Nace una Estrella».

La otra fiesta estridente de la semana la encabezó Mauricio Macri en una de las tanguerías más prestigiosas de la Ciudad, Tango Porteño, en donde antes funcionaba el cine Metro, frente al Obelisco, junto a la cúpula del sindicato de los gastronómicos, que incluye a Luis Barrionuevo, su mujer, la diputada Graciela Camaño, y el hermano de ésta, el jefe de la obra social Dante Camaño. Fue en la elección de la reina de la hospitalidad gastronómica, organizada por una asociación de Patrocinadores del Turismo, la Hotelería y la Gastronomía -ente que une a gremio y empresarios-, entre las doce precandidatas elegidas entre el personal de recepción, camareras y otras especialidades de esa actividad. Macri no se perdió el paso de las doce postulantes, y fue junto a sus funcionarios Francisco Cabrera, Diego Santilli, Claudio Abruj y otros. Fue una cena importante, acompañada de cuadros de tango y de música tropical, con mesas en donde no faltaron políticos allegados a esa familia, como el exsubsecretario de Turismo Oscar Talia, el diputado macrista Jorge Triaca o la exdiputada cavallista Fernanda Ferrero, que dirige hoy la escuela de gastronomía del sindicato de Barrionuevo. Era hora de fiesta, por eso Camaño amortiguó sus comentarios sobre la caída de la ocupación hotelera por falta de turistas y sobre cómo los gastronómicos sobrellevan la situación. Barrionuevo permaneció en una mesa lateral, pero tuvo su besamanos propio, acompañado por la diputada Camaño, que se levantó varias veces para mantener diálogos discretos en el hall del local con el diputado Triaca. La naturaleza de la fiesta evitó comentarios sobre la guerra entre los gremios, y los anfitriones prefirieron dejarle la política en los discursos a Macri, quien volvió a pedir tolerancia y que terminen las peleas, alusión a la puja que a esas horas del miércoles mantenía aún con la Nación y los gremios del subte. Barrionuevo hizo anunciar un acto que será también político, una fiesta tanguera el 30 de noviembre próximo en el Luna Park para recordar los 100 años del nacimiento de Hugo del Carril, dueño de la voz de la Marcha Peronista. Camaño, por su lado, anunció que el actual instituto de los gastronómicos es una universidad de la gastronomía y la Hotelería. Si las Madres de Plaza de Mayo tienen una universidad con un currículum de estudios tan extravagante como su conductora, ¿por qué no dejar que los gastronómicos tengan la suya para enseñar a comer? Siga el tango.

Entre los asistentes estaba Álvaro Escalante, secretario general de los gastronómicos en San Martín. El gremialista escuchaba sin poder creerlo a uno de los asistentes que relataba que hace una semana, en el penal de Devoto con una multitudinaria asistencia de presos y dirigentes gremiales, se hizo la asamblea fundacional del Sindicato Único de Trabajadores Privados de la Libertad Ambulatoria (SUTPLA) que integrará la CTA Nacional, afín al Gobierno, que lidera Hugo Yasky, presente en la asamblea.

La carrera por los 75 años del Turismo Carretera, en el autódromo Gálvez, en medio de la niebla fue una oportunidad para que los eventeros kirchneristas se permitiesen un recorrido dominguero entre pilotos, artistas, deportistas y las infaltables promotoras. La agenda de la seguridad vial convirtió a Florencio Randazzo en habitué de las competencias automovilísticas, pero el aniversario organizado por la ACTC atrajo a otros dirigentes: estuvieron el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, de cuya área depende «Automovilismo para todos», y el vicepresidente Amado Boudou. Ambos llegaron juntos a la celebración, recorrieron los boxes y luego se ubicaron, por separado, para ver la competencia. Se fueron, de todos modos, antes de la cena para mil personas que la ACTC ofreció en una carpa montada a ese efecto. Un kirchnerista que se movió como dueño de casa fue Julio César «Pingüino» Catalán Magni, que además de diputado nacional por el FpV de Tierra del Fuego tiene un equipo de competición: tras estar durante más de veinte años vinculado a las competencias, acumula más de 200 carreras en el TC. Caminatas, fotos y saludos aunque la atención estaba en los personajes mediáticos como Mex Urtizberea, Juan Darthés o Luciano Cáceres, que colaboran con la campaña de educación vial del Gobierno.

Agenda positiva en medio de la pulseada con Mauricio Macri por el subte y de las referencias a la colocación de deuda que hizo Daniel Scioli el viernes, casi 1.000 millones de pesos, bono que además de dar el 9% de interés va atado al valor del dólar, lo que dará una rentabilidad de entre 20 y 25 puntos en un año. Se cruzaron además especulaciones sobre la continuidad de la ministra de Economía sciolista, Silvina Batakis, a pesar de que le atribuían a Santiago Montoya querer quedarse con ese sillón, al igual que se decía que el exministro Rafael Perelmiter, luego en ARBA y ahora instalado en el Banco Provincia, pretendía ubicar a un hombre de su equipo en ese cargo. Más relajados, en las pausas, se contó que Gabriel Mariotto, contrariamente a lo que otros pensaban, agradece que Diego Maradona lo haya apodado «Craviotto». «Antes me decían Cobos, ahora me dicen Craviotto. Y prefiero Craviotto», se consuela el vicegobernador.

Más sobrio que nunca en el cumpleaños de Posse, Ricardo Alfonsín dio la nota extrema de austeridad en el almuerzo del jueves en la peña Progreso en el restorán Lalín. Apartó de la mesa las entradas ajamonadas, las crêpes de verdura y la casatta para concentrarse en un modesto budín de pan. No hubiera tenido espacio para otra cosa, porque los invitados a ese condumio que anima el exdiputado José Bielicki lo sometió a un examen durísimo. Los habitués de la peña Progreso serán lo que sean (la mayoría exfuncionarios), pero si hay algo que los define es ser radicales. Querían saber por qué el partido había terminado aliado a Francisco de Narváez en las últimas elecciones bonaerenses, algo que hirió la integridad de la mayoría de esos dirigentes que se identifican en el radicalismo más anticonservador. Estaban ansiosos de una explicación la exvicegobernadora Elva Roulet, el auditor general Leandro Despouys, el secretario general de la UCR, Carlos Pérez Grecia; el defensor adjunto del pueblo de la Nación, Juan Jesús Mínguez, el exsecretario de Minería Eduardo Barrera, el expresidente de la UIA Israel Mahler, el abogado Félix Loñ, la embajadora Elsa Kelly, María Teresa Flores, excandidata a senadora por Buenos Aires, Jorge Calcagno, exsecretario técnico de Alfonsín, Héctor Lapadu, exlegislador, Carlos Pogoriles, Nélida Barreiro, Cristina Vesco, María Luz Bockel, Héctor Gosende, Rufino Abaroa, David Arrues, entre otros. Todos radicales que nunca hubieran ido esa noche del jueves a la cena de los radicales macristas en el mismo restorán Lalín.

Alfonsín dijo que esa alianza con De Narváez no había sido una decisión personal sino del conjunto del partido, que había entendido que era algo necesario en ese momento. Le preguntaron si se repetiría y sonrió con gesto melancólico. No ocurrirá más, los consoló, pero recordó que para esa alianza había consultado con todos y la opinión mayoritaria había sido a favor. El examen no quedó ahí porque siguió con reproches a los radicales del Congreso por haber apoyado al Gobierno en el voto de la transferencia de los subtes a la Ciudad y la estatización de las acciones de Repsol en YPF. «No votamos con el Gobierno porque fuimos con dictámenes de disidencia». El debate se fue hacia los temas de fondo; el diputado defendió la posición del partido contra las privatizaciones que hizo el peronismo en los años Menem. También la posición de las provincias que no tienen por qué pagarle un subte deficitario a la Capital. Pero se quedó sin respuesta cuando algunos comensales con experiencia legislativa le recordaron que esos dictámenes en disidencia son efusiones testimoniales que nadie mira, y que valen menos que papel mojado.

Lo tenemos también a Mauricio Macri en otro quincho, el que organizó la Embajada de Alemania para despedir al saliente show de tangos y champán, claro, de la bodega Schroeder. La presencia del jefe de Gobierno la explicaron algunos por la relación creciente entre el PRO porteño y la fundación alemana Adenauer. Llamó la atención, porque casi nunca van funcionarios del kirchnerismo a embajadas, que estuvieran Carlos Tomada y Lino Barañao; por su función, estuvieron desde Aldo Donzis de la DAIA a los hermanos Roberto y Juan Alemann, pasando por José Ignacio de Mendiguren de la UIA. Los dos ministros agradecieron la instalación en el país de la Sociedad Max Planck con un centro de investigación científica en biomedicina en la exbodegas Giol y otro en la Universidad en Rosario.

Patricia Bullrich y el exdiputado Fernando Iglesias, cercanos también a fundaciones alemanas, completaron el grupo opositor. El director del Teatro Colón, Pedro Pablo García Caffi -que ha actuado en gobiernos peronistas y ahora está en el macrismo-, recordó la noticia que gusta al diputado Jorge Landau, que preside una asociación de amistad legislativa con Alemania pero además es un aficionado a la ópera cerca del descontrol: fin de año vendrá el festival de Bayreuth a representar una versión compacta de la Tetralogía de Wagner con la nieta de Wagner a la cabeza, con el apoyo económico de empresas alemanas radicadas en el país.

Vamos a terminar con un chiste de la línea fuerte.

Muere el abuelo, de 95 años, y el nieto va a darle el pésame a su abuela, de 90. El hombre pregunta cómo murió el anciano. Y la respuesta de su abuela lo deja tieso:

-Fue haciendo el amor…

-¡Abuela! ¡A la edad de ustedes…! ¿No saben que es muy peligroso agitarse, hacer ese ejercicio violento?

-Mirá, querido; desde hace cinco años nos lo tomábamos con mucha calma: lo hacíamos sólo los domingos y al ritmo de las campanas de la iglesia de acá a la vuelta. Ding para un movimiento, dong para el otro…

-¿Y qué pasó?

-Que si no fuera por el carrito de helados, tu abuelo todavía estaría vivo.

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